Lidón Martínez Navarro

lidonc

ÁREA DE PARTICIPACIÓN

RESPONSABLE DE 3E

CURRÍCULUM

Nací en Castellón en 1966. Viví allí hasta los 17 con mi familia, tan cerca del mar, luego me fui a estudiar a Madrid, a la universidad Politécnica de Madrid Ingeniería de Montes. Fueron años intensos…Comencé mi vida laboral como becaria en el Mapa Forestal de España. Posteriormente trabajé en una empresa de ejecución de obras forestales en Castilla y León, me recorrí la C.A. de cabo a rabo. Participé en trabajos de repoblaciones forestales, principalmente. De ahí pasé a trabajar en dos escuelas taller  una forestal y otra de jardinería, enseñando y aprendiendo de jóvenes que se habían apartado de la enseñanza reglada.

Luego vino una etapa de trabajo en consultoras forestales,  me centré en la redacción de documentos de planificación, volví a viajar con frecuencia por la Comunidad Autónoma. Patee muchos montes, aprendí entre otras cosas a observar con algo de detenimiento… Después monté mi propia consultora forestal, había que ganar concursos para seguir haciendo proyectos y no era fácil. Me asenté en Valladolid después de haber vivido en Palencia, León y Zamora. Finalmente opté a una plaza de personal laboral en la Consejería de Medio Ambiente en Valladolid para llevar temas de tramitación y revisión de documentos de planificación, los mismos que había redactado, hasta la actualidad.

Intento hacer bien mi trabajo, facilitar a los demás la información que solicitan, ser crítica, eficaz, saber discriminar, idear soluciones sencillas y aplicables, saber escuchar, saber ponerme en la piel del que llama para recabar información, para quejarse, para proponer…

Me gusta en mi tiempo libre, además claro de estar con y cuidar de las personas a quienes quiero, subir montañas, pedalear, ver películas, leer…. Me desplazo casi siempre en bici y lucho cada día, con éxito modesto, para minimizar mi producción de residuos y consumo energético.

MOTIVACIÓN

Hace ya unos cuantos años que me di cuenta de que había muchos temas sociales y políticos sobre los que sabía nada y empecé a  acudir a conferencias y concentraciones, de muchos movimientos con los que sintonizaba. Empecé a leer libros y publicaciones, a ver vídeos,  fuera de los circuitos tradicionales, a conocer personas diversas portadoras de mucha información valiosa, y me di cuenta de la tremenda relación entre unos hechos, unas variables y otr@s. No me gusta la palabra conspiración, me parece un poco novelesca, pero es cierto que los acontecimientos suceden, tragedias muchas veces, por relaciones e intereses que están perfectamente documentados y asumidos. Y ahí estaba cuando surgió PODEMOS y me pareció una apuesta inesperada y realista por cambiar la política. Me convencí de que no es imposible el cambio. Que será largo, difícil, trabajoso, variado, complejo, desalentador e ingente. Que será de nuevo un reto para mis neuronas, habrá mucho que leer y aprender, de las equivocaciones, de los aciertos de otros, escuchar de nuevo, escuchar mucho a mucha gente, ayudar en la organización de estructuras que nos permitan a los muchos, informar, decidir, plantear, cambiar. Siempre me ha parecido, en muchos de mis trabajos, que las decisiones sobre cómo hacer las cosas no tenían en cuenta la opinión y el criterio de quien de hecho las iba a ejecutar. Y eso no debe ser así, estoy convencida.

Luis de Guindos citó una frase, a raíz de la muerte de Emilio Botín, de una conversación que tuvo con él en plena tormenta por el rescate de la economía española en la que éste le dijo: “Tú sabes lo que tienes que hacer…. Y yo te apoyaré”. Y hace poco leía la frase de López Madrid, implicado en el escándalo de las tarjetas black, lamentando  que España sea “un país muy difícil” a lo que  Felipe VI, amigo personal,  contesta: “¡Y tanto!”

Lo que me paraliza no es el contenido de las frases, ni siquiera la osadía, la desfachatez (¿difícil para robar?) sino el pensar que nosotros, los ciudadanos, los votantes, no vamos a impedir este estado del arte en el que la economía, la cultura, las leyes, casi todo,  están explícitamente dirigidas por una pequeñísima, muy rica y todopoderosa parte de nuestra sociedad, a la que sirven reyes y políticos. Me subleva.

Y aquí me hallo, dispuesta a luchar, como mejor pueda, para cambiar esto, porque no me queda otra opción, porque no puedo hacer otra cosa.

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